Oscar Mendoza defendió en el senado el rol estratégico de los Baqueanos como garantes de la soberanía y el control estatal en las vias navegables Argentinas.

En el Senado de la Nación Argentina, Oscar Mendoza defendió el rol estratégico de los prácticos y Baqueanos para la soberanía nacional
El presidente del Centro de Capitanes y Baqueanos, Oscar Mendoza, brindó una disertación centrada en la importancia histórica, estratégica y legal de las figuras del práctico y el baqueano en la navegación argentina, remarcando su papel fundamental para garantizar la soberanía, la seguridad marítima y el control estatal en las vías navegables del país.
Durante su exposición, Mendoza destacó que tanto el práctico como el baqueano cumplen funciones esenciales como asesores externos del capitán en cuestiones de navegación, maniobra y reglamentación. En ese sentido, recordó que la figura del práctico se remonta a la antigüedad, mientras que la del baqueano tiene profundas raíces en la historia de la colonización del Río de la Plata, cuando los pueblos originarios guiaban a exploradores y navegantes por rutas desconocidas.
Asimismo, sostuvo que estos profesionales actúan como verdaderos delegados de la autoridad marítima argentina a bordo de buques extranjeros. “Son representantes del Estado nacional y de la Prefectura Naval en jurisdicción argentina”, expresó Mendoza, remarcando que su presencia constituye una herramienta concreta de control y defensa de los intereses nacionales.
Uno de los puntos centrales de la disertación estuvo vinculado al tratado de navegación firmado con Paraguay en 1967 y su posterior interpretación mediante el decreto 4516/73. Mendoza cuestionó que dicha normativa haya eliminado la obligatoriedad del Baqueano Argentino en determinados tramos de navegación, permitiendo que Capitanes paraguayos operen libremente en aguas Nacionales.
En ese marco, denunció una marcada falta de reciprocidad, ya que Paraguay continúa exigiendo la presencia obligatoria de un baqueano en los buques argentinos que ingresan en su jurisdicción. Para el dirigente, esta situación representa un “error histórico” que afecta directamente la soberanía argentina sobre sus ríos y vías navegables.
Otro de los aspectos abordados fue el impacto de las políticas de desregulación impulsadas desde la década del noventa en torno a la denominada “Hidrovía”. Mendoza cuestionó incluso la utilización de ese término, al considerar que invisibiliza el carácter nacional del Río Paraná y favorece el avance de intereses extranjeros sobre recursos estratégicos del país.
En relación con los argumentos económicos utilizados para promover la desregulación del practicaje, el presidente de Capitanes y Baqueanos afirmó que el costo de estos servicios representa un porcentaje mínimo dentro del valor total del flete marítimo, y que cualquier eventual ahorro beneficiaría únicamente a empresas extranjeras, sin impacto real para los productores argentinos.
A su vez, advirtió que debilitar el sistema de practicaje y baquía podría incrementar significativamente los riesgos de accidentes y daños ambientales, citando como ejemplo incidentes internacionales como el ocurrido en el Canal de Suez. Según explicó, este tipo de situaciones no solo pone en peligro el ecosistema, sino que también genera mayores costos económicos y aumentos en las primas de seguros.
Finalmente, Mendoza remarcó que la presencia de tripulantes, prácticos y baqueanos argentinos a bordo garantiza el ejercicio del poder de policía del Estado, fortalece el control contra el contrabando y el narcotráfico, permite certificar la integridad de las cargas y asegura una rápida denuncia ante cualquier incidente ambiental o marítimo.
“Donde haya un tripulante argentino habrá soberanía”, concluyó el dirigente, convocando a revisar las normativas que, según sostuvo, han debilitado la presencia de la bandera nacional en las vías navegables argentinas.

